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CartonLAB: “La gente va a acabar trabajando en una profesión que no existía cuando empezaron la carrera”

Moho Arquitectos, (Carlos Abadía Suanzes-Carpegna, Ignacio Bautista Ruiz y Pablo García Mora), después de diez años como profesionales de la arquitectura, de una manera totalmente natural, iniciaron hace alrededor de tres años un nuevo camino a lomos de CartonLAB, un proyecto novedoso dirigido a un público mucho más abierto. Ya no sólo diseñan edificios, también stands, photocalls, instalaciones y mobiliario. Desde Magma decidimos llamarles y pasar con ellos una tarde en la que, además de enseñarnos sus prototipos de cartón, pudimos tener una extensa charla desde la admiración y el respeto hacia una manera de trabajar y un modo de replantearse la profesión de arquitecto que desconocíamos. Ellos han arriesgado y les está funcionando. Llegamos desde el Cuartel de Artillería al estudio que tienen en la calle Fotógrafo Verdú y es allí donde comienza una hora y media de conversación, descubriendo el futuro desde el presente de Moho y CartonLAB, al principio con Carlos y con Pablo:

Pablo: ¡Moho!, no sé dónde veis la “j”, nunca he visto la duda que tiene la gente, en castellano es Moho y existe la palabra, ¡no es mojo! Nosotros éramos compañeros en Madrid desde el inicio de nuestra carrera, pasamos juntos toda la universidad, estuvimos juntos en el colegio mayor y luego nos fuimos a vivir a la misma casa. Cuando acabamos, Nacho vino a Murcia a trabajar con José María Torres Nadal, y posteriormente, con Javier Peña. Carlos ya estaba aquí y juntos empezaron a hacer algún concurso. Yo acabé un año más tarde la carrera, vine a Alicante y seguíamos manteniendo el contacto también haciendo algún que otro concurso. El hecho de confluir en Murcia fue muy natural, ya que el padre de Carlos tenía un estudio, Nacho trabajaba aquí y yo en Alicante estuve trabajando solo durante un año. Así decidimos comenzar el estudio. Luego vino Ernesto, que es amigo y compañero nuestro de la carrera.

Carlos: Yo creo que todo pasa porque además de estar viviendo juntos, algún trabajo hacíamos entre los tres. El trabajo en equipo venía de manera natural desde los primeros años de universidad, así poco a poco vienen los concursos y del mismo modo, llega lo laboral.

Pablo: El estudio comienza en septiembre de 2006 con el concurso de la bahía de Portmán, mientras hacíamos el concurso, hacíamos la mudanza. Cuando comenzamos con esto, era todo muy diferente, había un contexto que lo permitía, tampoco éramos gente que tuviéramos una gran cantidad de contactos, simplemente tratábamos de hacer las cosas decentemente y las cosas llegaban. Ganamos un par de concursos, también colaborábamos con el padre de Carlos y en un par de años comenzamos a tener bastante trabajo como para no preocuparte por la manera de conseguirlo.

Carlos: Efectivamente, la situación de ahora no tiene nada que ver con la de aquellos años, podías conseguir encargos, acababas un concurso con éxito y a lo mejor te invitaban a otra cosa. Ahora toca pensar mucho más y reflexionar sobre lo que uno quiere hacer. Nosotros hemos construido poco, en esa época una de las principales actividades de la oficina eran los concursos, muchos concursos, principalmente de ideas que se pueden ver en nuestra web.

Pablo: ¡La web sí que la tenemos abandonada desde hace dos años! El último concurso publicado creo que fue el de Rusia, y por pura desidia no colgamos nada, porque hemos seguido haciendo cosas y muy distintas. Hicimos concursos para una escultura en Albacete, otro de diseño editorial para los premios de arquitectura de la Región de Murcia, que consistía en el diseño del libro y de la exposición que visibilizaba el momento de más efervescencia de la arquitectura de la Región. El soporte era una serie de cuñas de cartón y nos sirvió como primera toma de contacto con el material, en este caso los proveedores de aquello fueron Ability, que se quedaron bastante contentos con nosotros y nos emplazaron a que en algún momento colaboráramos con ellos, ya que quizás estaban más flojos en temas de diseño, y que probablemente le interesaría que diseñáramos alguna línea de mobiliario, todo aquello quedó en el tintero en el año 2007.

Tres años más tarde, surgió una posibilidad que era “Distrito Creativo”, iniciativa de la consejería de cultura de Murcia, que ofrecían algunos locales del Boulevard Cetina, con mucha visibilidad, para que artistas o colectivos artísticos pudieran desarrollar un proyecto durante tres meses. Pensamos en plantear a aquellos proveedores un taller de diseño y prototipado de elementos de cartón, nosotros diseñábamos durante la semana y ellos desarrollaban en la fábrica los prototipos, éstos se llevaban al local y poco a poco se fue llenando. Tuvo buena acogida, salió en prensa y surgió CartonLab, que era el nombre que le habíamos puesto al taller y de la mano vinieron los primeros encargos en cartón. Al principio fueron unos pocos y luego muchos más. La experiencia fue muy bonita, porque nos divertimos mucho y empezamos a conocer mucho mejor el material, empezamos a conocer la idiosincrasia de trabajar vinculados a unos procesos industriales, a unas máquinas y a unos proveedores partiendo de cero.

Nacho (que según cuentan sus compañeros fue el que se quedó más con la onda del cartón) se incorpora ahora a la conversación y le ponemos al tanto.

Nacho:  Fue importante ver la reacción de la gente, a pie de calle con los diseños. Nuestro trabajo es una suma de sinergias, siempre hemos trabajado con otros estudios de arquitectura, otros compañeros y otros procesos de trabajo.

Carlos: En ese momento era como un experimento, el estudio estaba funcionando con proyectos, obras en marcha y lo vimos como algo distinto.

Pablo: No lo vimos como una necesidad de reinventarse, eran más unas inquietudes que estaban pendientes desde hacía unos años y que, afortunadamente, han tenido continuidad en el presente y nos está obligando a reinventarnos ahora de manera profesional.

Carlos: Se ha convertido en una vía para extrapolar conceptos que trabajas en arquitectura, en una manera de trabajar con el espacio con un material tan efímero, y seguir disfrutando de diseñar, de trabajar generando sistemas, ambientes, siempre temas conectados con la arquitectura.

También os ha servido para dar ese salto desde el estudio de arquitectura hacia otras disciplinas, como es el caso de la escultura, las instalaciones, animaciones… Y eso os ha permitido entrar en contacto con clientes, creativos y empresas de otros campos

Nacho: El cartón está ahora muy vinculado con los eventos, cuando antes en arquitectura hacíamos cuatro o cinco proyectos al año y con eso vivías y mantenías una estructura, ahora tienes cuatro o cinco eventos a la semana. Y ello te permite estar en contacto con mucha gente, agencias creativas, empresas, gente con la que como arquitecto nunca entrarías en contacto. El cartón también te permite acelerar mucho los procesos creativos: para hacer una casa eran tres o cuatro años, y si es de urbanismo ya ni te cuento. Para el cartón es más inmediato con lo bueno y lo malo que esto tiene, una casa no tiene un día de inauguración en el que tiene que estar todo acabado y si no, no sirve para nada, siempre puede haber arreglos, goteras…Sin embargo los encargos en cartón son diferentes: para un evento que se inaugura tal día, o está todo montado, perfecto, o no vale para nada. Son cosas que duran cuatro o cinco días y el resultado tiene que ser perfecto.

También nos interesa introducir el cartón a nivel de interiorismo, diseño de interiores, amueblamiento de espacios, ahí ya tenemos algún trabajo que hemos realizado como la tienda de juguetes que hicimos para Mónaco, donde vemos instalaciones, no tan efímeras. Éstas van a durar meses.

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Y no sólo el cartón. Hemos podido ver hace poco una instalación en la Conservera realizada con neumáticos, ¿creéis que lo efímero y lo reciclado está cogiendo protagonismo en la arquitectura de este momento?

Nacho: Hay una cierta inestabilidad como en todo el sistema, tanto económico como laboral, que nos hace no saber qué va a ser de nosotros de aquí a unos meses. Eso también se traduce en la manera que tiene la gente de construir los espacios como de plantear sus negocios, al final todos los diseños se acaban convirtiendo en “escaparates de temporada” que tienen una renovación muy continua y muy inmediata. Lo que hicimos para La Conservera no tiene tanto que ver con eso como para los trabajos que realizamos más para el mundo artístico, un tema que nos interesa. En la Mustang Gallery, en Elche, que fue una intervención a medio camino entre lo artístico y lo participativo, consistía en la construcción de un espacio con módulos de cartón y tanto en la Mustang como en la Conservera podemos seguir hablando de sinergias, nosotros hicimos unas piezas de caucho (n.d.e: donde nos sentábamos en el momento de la entrevista) que las realizamos junto a una empresa de neumáticos de caucho reciclado. Les dijimos que teníamos que plantear una intervención y les pareció muy buena idea donarnos mil quinientos neumáticos para hacerla, así construimos ese zigurat con su material.

Carlos: Cuando nos llamaron para La Conservera teníamos unas condiciones que debíamos aprovechar. Tratamos de establecer contacto con empresas para resolverlo, no había casi presupuesto y había que construir un espacio. Nos llamaron por eso, porque teníamos que hacer una intervención que tuviera que ver con lo público y esa oportunidad fue una experiencia muy gratificante al ver que puedes tener muchos registros, no hablando de lo artístico sino como arquitecto que trabaja con el espacio y que puede dar solución a intervenir en espacios que ya están construidos,  que pueda enfatizar y potenciar ese espacio.

¿Cómo suele ser la respuesta de la gente hacia esas formas de trabajar diferentes a las convencionales?

Pablo: Trabajar con materiales de reciclaje, como los neumáticos o el cartón, genera bastante empatía, generan buena acogida porque son evocadores y los vinculas a otras sensaciones o experiencias, a otros recuerdos, que es un punto a favor en lo que planteamos.

Carlos: Parece que ahora lo Green tiene buena acogida.

Pablo: Nosotros con el cartón lo que tratamos es de vender experiencias, el material tiene unas características como son la ligereza, transportabilidad, reciclaje… Hablamos de piezas auto-montables o sistemas de fácil montaje para exposiciones o eventos, por eso valoramos mucho.

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Centrando un poco la entrevista en la arquitectura de Murcia como región, hemos visto que sois ganadores del concurso de la bahía de Portmán, y del concurso de San Esteban en pleno centro de Murcia… ¿Tienen sentido esos concursos o sirven como estrategia política para entretener al personal durante un tiempo y luego si te he visto no me acuerdo?

Carlos:  El concurso es un parche. Ahora mismo estamos en negociaciones y reuniones acerca de los dos concursos de los que habláis, y lo que se podemos comprobar es que presentan problemas gravísimos de administración, cuando no hay voluntad, no la hay. Y está claro que aquí estamos a merced de gente que se pelea entre ellos y no hay un respeto hacia el profesional y hacen estas medidas de emergencia. En el caso de San Esteban, se hace un concurso  porque hay un levantamiento público, la gente pide un concurso, que se haga algo, y ahí se queda, como muchas otras cosas, pero en este caso es más importante porque es un lugar muy relevante para la ciudad, no estamos hablando de la casa de la cultura de un pueblo cualquiera.

Pablo: El grado de relevancia de estos dos proyectos está relacionado con su grado de controversia, son dos puntos de confrontación muy fuerte, uno social y el otro medioambiental, por supuesto económico en ambos casos. Se utilizan como arma política porque se pretenden vender como solución de consenso y al final no acaban de mojarse, redactan pliegos inconclusos en los que no se quieren comprometer con los resultados de los concursos y por eso son procesos inacabados. Pensar que van a tener continuidad por medio de la gestión política, cuando el entorno político es cambiante, inestable y poco limpio, hace que sea muy complicado llegar a una solución con ellos.

Sobre San Esteban pensamos que a toro pasado el error fue habernos presentado, todos los equipos. Se nos hizo trabajar mucho a todos, el premio era ridículo (seis mil euros)  y para nada digno al trabajo que exigía y luego, hubo seis ganadores.

Carlos: Seis ganadores y no ha habido voluntad por parte del Ayuntamiento, ni por parte de la Comunidad Autónoma de valorar ese trabajo. Cuarenta equipos trabajando, son trescientas personas, pedían grandes equipos, teníamos que cumplir muchos requisitos, ahí ya tienes una primera criba, que te garantiza que la gente que se presenta es profesional. Luego hubo una segunda criba de selección de proyectos. Y todo eso, en vez de valorarlo como el trabajo de arquitectura, se resume a un: es muy caro, son proyectos carísimos, de otra época… cuando tú te has ceñido a unas bases, y si ahora vienes diciendo que se hará con menos dinero, pues habrá que hacerlo. Lo que pienso es que hay un desconocimiento, una barrera enorme entre el profesional y la gente de las administraciones que no conocen lo que hacemos, no saben que resolvemos problemas, se piensan que los creamos, que somos caros. Nosotros que llevamos relativamente poco en esto estamos muy sorprendidos con lo que te encuentras.

¿Pensais que si ese concurso, en vez de ganarlo vosotros y los otros cinco equipos, lo gana un  arquitecto estrella a nivel internacional, como Foster, Hadid o Ghery, estaríamos ahora viendo otra realidad?

Nacho: No, yo creo que no, porque a Toyo Ito le encargaron aquí al lado un parque, había otro para un museo de la arquitectura o algo así en la Fica, con gente de Estados Unidos, y nada de eso ha salido hacia adelante. No creo que fuera un proyecto para que llegara un Calatrava y lo sacara adelante, ahí los problemas son otros, más de coordinación entre administraciones y de fondos que de nombres.

Carlos: También es falta de rigor y de gente profesional en las administraciones que tenemos. No hay un valor añadido en las administraciones de Murcia que digas: ¡Joder, cómo se lo curran y consiguen buenos proyectos!. Detrás de los buenos proyectos siempre hay buenos clientes y en este caso, las administraciones de aquí no son buenos clientes. De vez en cuando sale algún proyecto, luego algún premio…pero proyectos públicos no hay demasiados, parece que en Murcia “yo me lo guiso, yo me lo como” y el  ayuntamiento te resuelve las cosas rápidamente. No hay un respeto hacia los arquitectos, pienso que aquí nos han comido el terreno y no nos respetan para nada. La arquitectura tiene que ver con la cultura y la gente del lugar, en otros sitios en los que están culturalmente por encima se nota, cuanto más subes al norte ves que mejor construyen, que hay más calidad, que las propuestas a veces son arriesgadas, que los espacios públicos son innovadores… Siempre está la sensación de que sales fuera y todo es bueno y aquí en casa todo es malo.

Nacho: Murcia es un sitio super creativo, cambiando de sector, y hablando de diseño, hay agencias fantásticas, a Eduardo del Fraile le acaban de dar el premio FAD reconociendo toda su carrera, cuando no ha llegado ni a la mitad de todas las cosas que le quedan por hacer. Hay mucho talento, pero no hay un contexto que acompañe, por ejemplo: el tejido empresarial que ya de por sí es poco, tiene una cultura heredada quizá de los negocios familiares y no tienen mucha predisposición a arriesgar, lo bueno es que todo eso está cambiando, en Murcia hay empresas como Llaollao o Abarca Shoes que están haciendo las cosas bien, están creciendo, y te permite ver la luz al final del túnel, en la que se pueden ir incorporando empresas creativas. Nosotros, como arquitectos o como diseñadores, notamos cuando el cliente viene a ti porque le gusta el trabajo que haces, o cuando viene porque quiere algo barato.

Hablando de participación, pero en este caso ciudadana, he podido ver cómo hace algún tiempo os uníais a Andrés Jaque para desarrollar el proyecto All Age city, ¿qué conclusiones sacasteis de ese trabajo?¿El camino abierto por Andrés, de democratizar la arquitectura y ofrecer  ideas a la sociedad, es el modelo que se va a seguir el día de mañana, debido a la falta de obras y construcción?

Carlos: Creo que sí, a pesar de haber recibido críticas hace poco, en una conferencia que hicimos en Albacete hablando de este proyecto, nos dijeron que por qué se metían los arquitectos en un tema que tenía que ver con lo sociológico. A lo mejor no supimos explicarlo lo suficientemente bien. Al final, la creatividad se puede poner encima de la mesa y ocuparnos de multitud de problemas. En este caso, el problema es la vejez, con el envejecimiento de las ciudades españolas y europeas, las oportunidades de negocio que pueden surgir ahí. Teníamos pensado seguir con él y potenciarlo más.

Pablo: Está totalmente ligado con lo arquitectónico porque el entorno natural del arquitecto es la ciudad y el proyecto partía de una vocación de sostenibilidad social en relación al entorno urbano y a una tendencia que es el progresivo envejecimiento de las ciudades, que es un hecho. Si como arquitectos o urbanistas no podemos o no sabemos intervenir en esa macrotendencia, tenemos un problema. Fue un proyecto bonito, fue una asociación que surge de un taller promovido por la consejería de Cultura, en este caso, por el Observatorio de Sostenibilidad y Diseño, que ya no existe. Quedamos muy contentos de aquella colaboración que hicimos con Andrés y tenemos la intención de que tenga continuidad, el proyecto ha sido celebrado en muchos foros, y que además tiene mucho recorrido porque está en un punto inicial, así que esperamos seguir hablando de él dentro de algunos años.

Nacho: Andrés tiene un talento enorme para hacer lo que hace, no sé hasta qué punto podría haber más gente como él en el mundo, y que se puedan ganar la vida haciendo lo que él hace. Tiene esa habilidad para ligar muchos discursos que tienen que ver con lo sociológico, con lo arquitectónico, con lo artístico y con lo político. Los mete en una coctelera y hace proyectos maravillosos. Esa habilidad la tiene él, porque ha encontrado esa manera de hacer su trabajo, al que le da una difusión, vincula el marketing con la arquitectura desde un punto de vista culto y ligado a la docencia. Exportar lo que hace Andrés a todos los arquitectos es muy peligroso porque puede dar productos muy mediocres en los que acabe degenerando la imagen que tiene la gente del arquitecto. Por lo menos, tenemos que saber construir el resto: sociología, política, participación ciudadana… fantástico, pero unos mínimos de qué es o qué no es arquitectura siempre tienen que estar en ese discurso, a pesar de que las fronteras con las otras profesiones están borrosas y por eso cada uno busca su trabajo más próximo a la que prefiera.

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¿Y qué os parece que en Murcia, una región de la que emigrabas para poder estudiar arquitectura, ahora puedas elegir entre dos universidades?

Pablo: Me parece un reflejo de unas tendencias demostradamente estrelladas, y que van en contra de los costes actuales de la educación superior en este país. Al margen de que se pueda discutir que la calidad de la enseñanza, cuando se multiplica tanto, es inferior, está avocada al fracaso y van a acabar cerrando. Si la educación es más cara, cada vez va a haber menos universidades.

Nacho: El sistema no permite la suficiente flexibilidad para diseñar tu deriva profesional, la gente va a acabar trabajando en una profesión que no existía cuando empezaron la carrera, por ejemplo: comunity manager, que tiene mucho trabajo ahora, ¿qué se estudia para ser comunity? ¿Quién puede hacer de comunity?, ¿Sociólogos? ¿Periodistas ?. O quién te forma para hacer diseño en cartón, ¿diseñador de producto? ¿De interiores? ¿Arquitecto? Al final es un personaje que ha bebido de muchos campos y encuentra esa vía de trabajo. La universidad tiene que encontrar la manera de que los alumnos puedan optar por asignaturas o formatos flexibles que les permitan ser algo que ellos deciden. Es muy difícil hacerlo, ya que la estructura universitaria es la que es y funciona como funciona, pero creo que es por donde deberían ir la cosas.

 ¿Qué solución veis para la gente que termina arquitectura y se encuentra con este panorama?

Pablo: Es difícil no caer en un discurso pesimista, nosotros tres tenemos un anhelo de no habernos ido fuera a trabajar nada más terminar, sin ningún tipo de atadura, aún estamos a tiempo, pero tenemos muchos motivos aquí para no irnos. Si ahora mismo acabara la carrera estaría saliendo por patas porque fuera hay muchas más oportunidades profesionales. Podemos hablar de tratar de plantearte un itinerario local o de emprendimiento.

Carlos: Nosotros, cuando terminamos, es cierto que trabajábamos mucho pero era porque había muchos concursos y no parábamos, ahora no hay tantos, y para trabajar hay que ejercer. Trabajar de arquitecto como nos lo enseñan en las escuelas está muy difícil aquí.

Nacho: Yo también me iría, si tienes el gusanillo de que ser arquitecto es construir, aquí en España no puedes hacerlo. Si quieres pensar en un negocio distinto, hay margen de maniobra para hacerlo.

Carlos: Aún hay arquitectos que trabajan, que están haciendo cosas y las están haciendo bien. Pero es mucho más difícil que antes.

Nacho: ¿Y qué haces si eres diseñador de muebles? Todo el mundo te dice: no hay nada, no hay nada… Pero vas a Yecla, y como las empresas no tienen nada que perder, porque lo han perdido todo, no pierdes nada por ir allí con una propuesta, llamar a doscientas puertas y que la doscientos uno sea un tío que te ponga a disposición su empresa para hacer un prototipo y ver qué pasa. En otros tiempos, cuando las cosas van bien, esas oportunidades no las tienes.

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¿Y qué pasa con  la LSP?

(info de la LSP en: http://www.edgargonzalez.com/2013/08/05/aprobada-la-lsp-o_o )

Pablo: Volvemos al tema de que esa es la imagen que tienen de los arquitectos la sociedad y los políticos y todos, lamentablemente, hemos contribuido a que esa imagen de que somos un elemento prescindible y que lo único que aportamos es que la casa no se caiga, seas lo que piensa mucha gente. La Ley de Servicios Profesionales es el reflejo del desprestigio total de la profesión.

Carlos: Hace poco nos reunimos algunos compañeros con el Colegio de Arquitectos para tratar un cambio de rumbo y pensar para qué sirve el Colegio y una de las cosas que comentábamos era esa, dónde deben estar enfocadas las inversiones del Colegio como institución. Seguramente sea bueno invertir en comunicar para qué servimos y  que la gente nos valore y vea que el servicio que damos es útil, y que no somos ningún problema ni ningún obstáculo.

Pablo: Si te das una vuelta por todo el levante español, entiendes perfectamente por qué ha sucedido todo esto. Si el noventa y nueve por ciento de la arquitectura que ves es absolutamente penosa, cómo no van a pensar mal de una figura que firma esas obras. No sé para qué les habrá servido tantos años de carrera ni qué clase de amor tienen hacia su profesión. Y es verdad que la LSP es un desastre y perjudicial para el gremio, sigo pensando que los clientes que nos vienen a buscar hoy nos vendrán a buscar después de la ley, y los que no venían nunca, tampoco vendrán porque se irán a buscar al ingeniero de turno. Nosotros trabajamos para un target muy reducido, que se seguirá manteniendo pese a que aumente la competencia. La gente que haga las cosas bien seguirá teniendo su público, no hay que hacerse el harakiri con esto, no va a cambiar tantísimo la película.

Nacho: Lo dramático es que en un momento determinado, unos políticos piensen que para hacer una casa no hace falta estudiar Arquitectura. ¿Y por qué sucede esto? Culpa de todos, de los arquitectos, de la presión de los ingenieros.

Carlos: Si es que para hacer cosas como lo que se ha hecho en el Mosa Trajectum, no hace falta un arquitecto, eso lo han hecho los delineantes y lo han firmado arquitectos. Los arquitectos hemos cedido mucho ante promotores, nos hemos arrodillado y vamos a pagar el pato, nosotros y las generaciones que vienen detrás. Al final hay que defender la calidad, gente cutre y gente que anda buscando que esto sea un mercadillo habrá siempre.

Pablo: Al final tu carta de presentación es tu trabajo y tu forma de trabajar.

Y para acabar.¿Cómo os veis de aquí a cinco años?

Nacho: En la comunión del hijo de Pablo. Bueno, en su bautizo (risas)

Pablo: Somos muy optimistas, tenemos muchas iniciativas en las que creemos y pensamos que van a funcionar perfectamente. Me veo aquí mismo, con hijos y todo mucho más rodado. Han pasado ocho años y casi no nos hemos dado cuenta.

Nacho: El tiempo pasa muy rápido. Sería fantástico que nos fuera bien para aprovechar el talento que hay tanto en Murcia como en España, crecer y evitar tanta fuga de talento. Ahora estamos intentando cubrir una plaza y nos están llegando currículums fantásticos de gente que no está teniendo la posibilidad de desarrollar su trabajo. Nosotros vamos a seguir luchando por generar trabajo, proyectos y oportunidades, para nosotros y para el contexto que nos rodea.

Carlos: Estamos aprendiendo continuamente, como arquitectos y con esta nueva aventura, donde entran muchas cosas, otros tiempos, otras velocidades.

www.cartonlab.com

 

Entrevista: Ramón Gómez y Paula Sarasúa 
Fotografías: Lola Salinas
Lugar: Cuartel de Artillería y Estudio Moho Arquitectos/CartonLAB

 

 

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Sobre el autor

nacido en 1987 en Murcia, arquitecto por título y músico por convicción.

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