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María José Cárceles: “A día de hoy continúa el machismo en el mundo audiovisual”

Mujer guardiana de la cultura de Murcia, la difunde siempre que puede y forma parte de ella como artista visual, dirigiendo y produciendo el documental Párraga (1988), el largometraje Una vida….un recuerdo (1989) y varios cortos, como Sentir (2008), presentado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Desde 1979 se ha dedicado a la comunicación de cine, siendo la primera mujer en nuestra ciudad dedicada a este género. María José es una mujer multidisciplinar, casi del Renacimiento, lo que queda patente en el desarrollo de tareas tan variopintas como la vicepresidencia de la Sociedad Geográfica de Murcia. Es Autora del libro Aniversario (2007), un catálogo de entrevistas a diversos personajes de la cultura. También tiene algo en común con Revista Magma, y es que fue directora de la revista de Arte y Cultura ARTLOFT, de 2005 a 2008. Su pasión por la fotografía le llevó en 2012 a exponer junto a artistas de la talla de Alberto G. Alíx, Pepe Yagües, Ángel Haro o Antonio Ballester. El pasado año fue grande para Cárceles, participó en la exposición de arte visual internacional de Amsterdam Strangers in Paradise; en la exposición de fotografía Japón Dual, dentro del evento Japón Cerca; recibió el Premio de Fotografía del Público del MUBAM; y participó en la exposición colectiva, también de fotografía, Yo expongo en el Reina, en el Museo Reina Sofía. Defensora de los derechos y la igualdad de la mujer, es miembro de distintas asociaciones y dirige a nivel nacional el Festival Miradas de Mujeres 2014.

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¿Qué te llevó a interesarte en el arte visual, llegando a dirigir largometrajes y cortos?

Desde pequeña, siempre he querido ser escritora,  pero tenía muy claro que la fotografía tenía que ser parte de mi vida, mi padre me regaló una cámara de fotos con siete años y lo visual siempre ha estado conmigo. Supe, desde que mi tío compró una cámara de vídeo “súper moderna” en el extranjero, que yo tenía que dedicarme a lo visual, pero nunca he sido de llevar cámara, he sido más de dirigir. Cuando conocí a Rafa -se refiere a su esposo, Rafael Hortal- con dieciséis años, a él también le gustaban los medios audiovisuales, él me enseño a manejar la cámara, pero a mí me gusta más la parte de guión, es como hacer un pequeño relato, y a mí lo que me gusta es escribir y dirigir. Primero hice Empresariales, que supe desde un principio que no me gustaba, y después Audiovisuales en FP porque necesitaba encauzar mi camino hacia esta materia, formé parte de la primera promoción. A partir de ahí contacté con una serie de personas que venían de Madrid y hacían videoarte, los primeros que se dedicaban a esta disciplina, en el año 1979.

¿Cómo fue la experiencia de ser la primera mujer dedicada a la comunicación de cine en Murcia, a principios de los ’80 se notaba el machismo en este ámbito?

Totalmente, había un machismo insuperable. Me dieron un premio por un guión que hice,  que consistía, además de en el reconocimiento, en un dinero para poder llevar a cabo el cortometraje de ese guión. Y en la misma entrega, dándome el premio en mano me lo quitaron para dárselo a un chico, porque decían que cómo iba a ser una mujer la primera en llevarse este premio en Murcia. Yo me quedé alucinada – yo me estaba quedando alucinado también, no me lo podía creer-. Después reconocieron que esto no estaba bien, y en compensación me ofrecieron un segundo premio, de “consolación” lo llamaría yo. Consistió en un dinero para hacer un cortometraje con mi guión, el guión ganador. Al final no se llevó a cabo, porque no era lo que yo quería, tengo muy claras las ideas con respecto a mis proyectos audiovisuales, no me gusta que nadie me diga lo que tengo que hacer. Cuando empezaron a dirigir mi proyecto rehusé seguir adelante, con lo que rechacé la fama que podría darme, porque eso me iba a dar visibilidad en Murcia.

A día de hoy continúa el machismo en el mundo audiovisual, y puedo decirlo con toda la tranquilidad del mundo. No puedo dar nombres, pero tengo compañeras que trabajan en un medio donde los hombres son los que destacan, aunque las mujeres hagan exactamente la misma labor o incluso a veces mejor. Aunque no creo en un feminismo que afirme que las mujeres somos mejores, ni dada de eso, lo que pretendo siempre es hablar desde la igualdad. Y desde la igualdad puedo decirte que hay compañeras a día de hoy que están haciendo una labor increíble y no se les reconoce como se hace con sus compañeros hombres.

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¿Por qué elegiste al pintor Párraga para hacer tu documental de 1988?

Tuve la suerte de conocer a Párraga, era increíble, todo creatividad. Fue a través de mi amigo Ricardo Zaragoza, que iba a exponer con él en la Sala Caballerizas, por quien le conocí. La exposición se llamaba A los toros, era sobre tres personajes de la cultura y del arte: Párraga como pintor, Hernández Cano como escultor, y como fotógrafo mi amigo Ricardo.

Párraga nos dijo que le hiciéramos un vídeo, donde se mostraran conversaciones entre ellos. Fue un honor. Me recordó a las tertulias de café Gijón, de Madrid. Lo hicimos al aire libre, con el sol de Murcia, junto a los Molinos del río. Hace poco le regalé la cinta a Hernández Cano, y se emocionó porque pensaba que ya no existía ningún documento de aquella exposición.

Háblanos del largometraje Una vida….un recuerdo en el que participaste en 1989

Aquí en Murcia nunca se había hecho un largometraje, y este fue el primero, y además por encargo. Yo iba con unas personas maravillosas, altruistas todos. El director fue Jaime Butler, que me cogió como ayudante de dirección, montaje y script. La experiencia duró tres años, todos los fines de semana. Fue como una convivencia. Trataba sobre la vida de la madre Elisea Oliver Molina, fundadora en el Mediterráneo de la Orden de santa Teresa de Jesús, de las Carmelitas Descalzas. Se trataba de contar la vida de esta santa, que era muy pobre, daba todo lo que tenía, e iba peregrinando y ayudando por donde iban. Me sentí muy bien al hacer esto, porque aunque reconozco no ser muy religiosa, pero fue algo muy especial, nos acogieron muy bien todos los conventos donde íbamos. El resultado final fue estupendo. Nos fuimos a ver al Papa Juan Pablo II, le entregamos la película en una audiencia privada y luego tuvimos audiencia general.

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El director de fotografía y cámara fue Antonio Verdú, un pionero en la Región, que trabajó para el cine, el NODO y los comienzos de TVE en Murcia. Tuvimos que filmar localizaciones en casi todo el Mediterráneo español, también fuimos a Pedreguer, a la zona de Albacete, Alicante, Valencia… Y también en Granada, donde cerraron varias calles para que pudiéramos filmar con coches antiguos para recrear mejor la vida de la madre Elisea.

Lo pasamos muy bien, pero también hubo penurias, por ejemplo en Fuente Álamo tuvimos que rodar con 45º una escena de invierno, con hoguera y todo dentro de la casa. Y para colmo tenían que llorar porque había muerto el padre de la fundadora. Yo era “la de las ideas”, como me decía Jaime Butler, y se me ocurrió que el antiguo Mistol, que era transparente, podía servir para simular unas lágrimas, porque no había manera de hacerlas llorar –me cuenta entre risas-.

¿Ha sido el corto Sentir la obra audiovisual de la que te sientes más orgullosa?

Todas las obras audiovisuales que he realizado me han hecho sentir bien. Y tengo una norma, cuando hago algo lo abandono después, y lo hago públicamente, dejando que siga su destino. Internet es el medio por el que libero mis obras, Sentir lo liberé nada más terminar, y me sentí muy bien. El tema principal era el respeto a las personas, al margen de que sean gays o no, cada persona tiene que ser lo que pueda ser, porque no es una opción. Eres hombre, eres mujer, eres transexual, eso da igual. Hay que respetar dejando que cada uno sea libre. Los gays y las lesbianas me dijeron que esto ya lo sabían, pero es que Sentir va dirigido a quienes no lo saben aún. Lo acabé en 2008 y hoy en día todavía hay gente que me dice: “¡uh, un gay, una lesbiana!”, sigue habiendo mucha ignorancia y muy poca empatía. Necesitamos que la gente se ponga en el lugar de los demás.

El corto se presentó en Madrid, en el Círculo de Bellas Artes, también en el centro Puertas de Castilla (Murcia) y en el hemiciclo de la UMU. Creo que se presentó en sitios clave donde había gente que de verdad le interesaba el tema. Tuvo mucha audiencia, vinieron personas de todas las edades y una divulgación muy importante. Los colectivos de gays y lesbianas me llamaron y lo presentaron en muchos sitios, yo les dije que estaba en internet, que podían divulgarlo. Todo lo que hago se puede ver en mis blogs (anarama.wordpress.com y pluxkulture.wordpress.com)

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Dentro de esta trayectoria me sorprende tu relación con la Sociedad Geográfica de Murcia, de la que eres vicepresidenta, ¿cómo surge?

Yo estoy en contacto con los miembros fundadores, a través del Presidente, que es muy amigo mío y de mi marido, Rafael, que es el Secretario. Me propusieron ser Vicepresidenta, yo me vuelco mucho con ellos, es parte de mi vida y es muy visual. Es una asociación sin ánimo de lucro que, además, promociona la Región, porque con nuestra actividad Sin ir más lejos estamos haciendo que los murcianos conozcan su tierra y su patrimonio. Cada vez que hacemos un viaje, contamos con un historiador y un especialista en medio ambiente, que se complementan a la perfección. En cada lugar visitamos lo que más merece la pena históricamente y a algunas tendremos que volver, como a Cieza. También hemos visitado Lorca, Blanca y Ojós, donde tenemos un proyecto del festival Miradas de Mujeres, que se llama Hilos de la memoria. Las mujeres mayores de allí, a través de las fotografías antiguas se reconocen y hablan sobre lo que les sucedía y van cosiendo sobre las fotografías. Lo ha articulado el colectivo Ellas. Este colectivo presenta las fotografías impresas en tejido a las mujeres, y ellas cosen lo que les apetece, bordados, aplicación de botones… Después las unirán todas y será una obra de arte conjunta. No se puede entrar al taller, es muy privado porque hablan de todo, es fascinante. Y volviendo a la Sociedad Geográfica, a través de Juan García Sandoval, el que fuera director del MUBAM, hemos conocido el Museo de los Belenes del Mundo y este taller de Hilos de la memoria. También hicimos un recorrido por todo lo romano y lo árabe que tiene relación con la huerta del Valle de Ricote.

¿Cómo fue tu experiencia con el proyecto ARTLOFT?

Esa experiencia no la olvidaré nunca. ARTLOFT  era “arte en el desván”, fue una revista innovadora, que aún no se ha superado. Se editaba en papel couche y online, era tamaño bolsillo, se podía llevar fácilmente, se repartía en la Universidad, en las bibliotecas, en los museos; era gratuita y como era de tanta calidad a la gente le costaba trabajo creerlo. Antes de terminar el mes ya estaban pidiéndonos el siguiente número. Fue una experiencia maravillosa, donde conocí a muchísimos artistas a los que adoro, a los artistas de la Región, hombres y mujeres. Esto quiero que quede claro, la mayoría hombres. Viajé mucho con esta revista, fui a ver a Gabarrón a Nueva York, nos atendieron sus hijos en la fundación, porque él no se encontraba allí.

También conocí a Pedro Cano, Pepe Lucas, Álvaro Peña, a mí me da igual que sean de más o menos relevancia, hago lo mismo que haces tú, pongo el mismo empeño, ya sea un artista emergente o alguien consagrado. Nuestro trabajo tiene que ser así, todos los artistas tienen su mérito, los que empiezan llegarán algún día y los que han llegado se tienen que mantener, que no es fácil.

ARTLOFT  fue una experiencia única, conocí a mucha gente, pero sufrí también. Ver cómo la cultura en la Región no es apoyada, no hay otra revista que haya recuperado nuestra labor, ahora está Revista Magma, que considero muy importante cultural y artísticamente, las demás revistas están demasiado centradas en una sola cosa. Tuvimos que abandonar el proyecto porque ya no teníamos publicidad, no teníamos ayuda de la Comunidad Autónoma ni de nadie. Y sin ayudas públicas, que nunca las tuvimos, es muy difícil. Fue un proyecto totalmente altruista, en el que perdimos mucho dinero, y nadie nos ayudó, pero tengo un buen recuerdo.

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Háblanos de tu libro Aniversario (2007)

Trata sobre varios artistas a los que entrevisté. Es un primer libro, pero editado por otra persona, aunque iba sobre mí y mis entrevistas, como tú haces ahora, me sentí tan orgullosa de estas –entrevistas- que di pie a que lo hiciera, pero mi libro Aniversario va a quedar más par otro libro que voy a hacer con todas las entrevistas, las tengo todas plasmadas y registradas. Y quiero que se haga ese libro. Lo importante es que eso quede, pero no mi nombre, sino el nombre de esas personas que en su momento fueron entrevistados, como tú estás haciendo ahora mismo también, quiero hacer hincapié en esto, es muy importante la labor que estás haciendo. El objetivo es que el momento quede plasmado y poder compararlo con otros momentos. Si más gente hubiera hecho más entrevistas a Párraga, por ejemplo, tendríamos mucha más documentación y un archivo de quien era Párraga. Quedan muchos de sus amigos, pero todo eso son voces, lo que no quedan son testimonios palpables. Hay que dejar archivo para las próximas generaciones.

Aún tengo que terminar otro libro antes, el de mi tesis doctoral, Mujeres fotoperiodistas del mundo. En Murcia hay muchas de ellas, encontré a la primera, que es amiga mía y ya no se dedica a esto, por desgracia, se trata de Lola Pérez. Ella trabajaba para Verdú, cámara de televisión en Murcia antes del centro territorial de TVE. Lola daba muchas veces noticias a La Verdad. Después de ella vino la fotoperiodista María Manzanera, que ha estado presente en la exposición del rectorado del Festival Miradas de Mujeres. Las fotos de María fueron el germen del fotoperiodismo en la Universidad. Y cómo no, vuestra colaboradora Tania Buendía que ya es parte de mi libro. La UMU me apoya en este proyecto, estoy decidida a hacerlo.


En 2008 presentaste la escultura del artista José Lucas Homenaje a los Poetas, que según él mismo en una entrevista concedida a Antonio Arco en La Verdad, le ha costado insultos y hasta ha sido tachada de  ‘homenaje a los chatarreros de Rumanía’. ¿Qué piensas tú de la obra y de la polémica que generó?

Desde pequeña estoy viendo arte, he viajado mucho, pero no me considero una experta en arte, cuando ves vanguardismo en otros países o desde hace unos pocos años en el Reina Sofía, te das cuenta que José Lucas es un genio. Aunque sí te voy a decir que entiendo que la gente diga que no le gusta, que parecen antenas, chatarra…lo que quieran decir, la libertad de expresión existe. Pero hay que conocer la obra de Pepe, es un visionario, Pepe no hace esculturas para hoy, hace esculturas para mañana, para el futuro. Lo que la gente opine lo respeto, al margen de que sean artistas o no. Pepe podía haberse callado, pero conocimos la historia por él, fue el único que lo escucho, que pasó un hombre con una moto y le dijo que vaya chatarra había puesto ahí. Podía haberse callado, sólo lo escuchó él. Es una persona muy sincera, ha vivido un pasado maravilloso, con muy buenos literatos, él mismo es un poeta. Ha estado con escritores de la Generación del 27, ha vivido momentos únicos que ya quisiera haberlos vivido yo. A Pepe le ha sucedido que ha ido muy adelantado a su tiempo, por eso entiendo que la gente no lo comprenda. La obra de Pepe Lucas es el futuro.

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¿Qué te supuso a nivel personal y profesional exponer en 2012 junto a fotógrafos como García Alix en la I Muestra Nacional de Erotismo?

A nivel persona, el estar rodeada de tantos artistas reconocidos fue una experiencia muy bonita, pero tengo que decir que a mi lo que me importaba eran los personajes que allí actuaban –actores eróticos y porno-, que eran los protagonistas. Mejor dicho, no me gustaban los personajes, me gustaban las personas, que me dejaban entrar en sus camerino, en el backstage, hablaban conmigo, eran tan normales y corrientes como nosotros. Su vida es tan dura o tan poco dura como la nuestra, es exactamente igual. Lo que hagan en el escenario es su trabajo, lo que hacen en su vida es tan normal como tú y yo.

Mis fotografías se centraban en la vida de los actores porno fuera del escenario, realizaba las fotos mientras hablaba con ellos. Salían fotos naturales, sin posar, aunque algunas veces lo hacen, no lo pueden evitar. A veces buscaba lugares determinados, otra simplemente donde estábamos hablando. Las charlas discurrían mientras esperaban para actuar, que estaban muertos de hambre porque no podían comer. Mezclábamos la fotografía con su historia. Su historia no se cuenta, pero sale reflejada en la fotografía que le hago. Casi todas las fotos las puse en color para facilitar que ellos se conociesen. Las expuse en el siguiente salón erótico y cuando se vieron estaban contentísimos, incluso lloraron al ver la foto de una compañera que había fallecido. Son como nosotros, me gusta mucho estar con ellos. Esta fase de mi vida ha concluido, no encuentro nada diferente. Creo que he sacado lo mejor de cada uno de ellos, tengo mucha obra sin sacar, algún día la sacaré, cuando en Murcia se pueda exponer ese tipo de obra. No hago pornografía, puede que algún día la exponga.

¿Con qué obra ganaste el Premio de Fotografía del Público MUBAM el pasado año?

Eso fue una serie, teníamos que mandar doce fotos, yo las mandé de mi serie Proactivas, que ha comenzado con la mujer japonesa, la mujer del odaiko, de los tambores gigantes y también de la mujer japonesa en Murcia. Son como dos series en una. Proactivas son todas aquellas mujeres que fuera de su ámbito, país, región, etc, tienen que adaptarse como personas a otro ambiente, tanto en idiomas, como en costumbres, trabajo. Es muy difícil adaptarse a todo con su familia, y encima son mujeres, que por desgracia sigue siendo un factor muy excluyente. Adoro a estas mujeres, que son las únicas que tocan estos instrumentos, van por todas las embajadas tocando estos tambores milenarios budistas, una tarea reservada hasta ahora a los hombres. Son geniales, muy pequeñitas, muy delgadas, pero muy fuertes. Hay muy pocas imágenes de ellas, yo tengo una magnífica serie, me siento muy orgullosa porque es exclusiva. Pero me siento igual de feliz que con las mujeres de la comunidad japonesa de Murcia, ya que son mujeres que han tenido que adaptarse a esta tierra, una de ellas vive en la huerta, le gusta, incluso trabajando en la tierra, otra es profesora de japonés en la UMU. Son adorables, se han portado genial conmigo; ellas fueron las que me comentaron que venía el embajador de Japón a Murcia con motivo del evento Japón cerca, que conmemora los 400 años de amistad entre Japón y España. En Murcia el evento se celebró en la Biblioteca Regional, donde se expuso mi serie Proactivas, y fui la única mujer española que las había fotografiado. Y fue con esta serie con la que gané el Premio del Público MUBAM. He vivido una magnífica experiencia con las mujeres japonesas, yo soy una mujer de experiencias la creatividad es fundamental y se crea todos los días. Los premios no son lo importante, lo importante es que llegue a alguna parte el mensaje que estás transmitiendo. Y el mensaje llega, te lo aseguro, ahora hay mucha gente que conoce el odaiko y a estas mujeres. Se trata de que hay que dar a conocer, de nada me sirve una información que no puedo transmitir. Las personas que se guardan las informaciones hacen que no sirvan para nada. Por ejemplo, cuando voy de viaje intento contactar con gente que haya estado y me cuente cosas que no saben los guías. Tengo mis propias guías de viaje, los amigos siempre me las piden. Por ejemplo, en Roma, subiendo a la séptima colina puedes encontrar un palacio de los Templarios, está custodiado y no se puede entrar, pero hay una gran cerradura que si miras a través de ella por su ojo, por la noche, puedes ver al fondo y muy lejana la cúpula del Vaticano iluminada, es una imagen única. Son cosas que me gustaría que todo el mundo pudiera ver, como la pirámide que Cleopatra le regaló a Marco Antonio. Hay que compartir, si no lo haces no sirve de nada lo que tienes.

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¿Qué destacarías de tu participación en la exposición Yo expongo en el Reina el año pasado?

No pude estar presente por cuestiones personales, pero saber que “el Reina” deja su fachada para que mujeres de la asociación MAV –Mujeres en las Artes Visuales-pudiéramos exponer allí nuestras obras fue fabuloso. El público en general pudo disfrutar de nuestras creaciones en la noche de los museos. Y esta iniciativa se sigue haciendo en Navarra y otras regiones. Yo estoy encantada. Consiste en proyectar nuestra obra en la fachada del Museo Reina Sofía, lo bueno es esto, hay que sacar el arte a la calle. Yo presenté tres obras de las mujeres del odaiko y seleccionaron las tres. Soy defensora del arte en la calle desde que vi hace muchísimos años en París la obra de un fotógrafo que iba por el Himalaya, por la zona del Tibet. Las fotos estaban colgadas en las rejas que rodean los jardines de Luxemburgo, eran de gran formato y en cada una de ellas tenía su luz puntual para la noche. Esto fue hace unos quince años y me llamó muchísimo la atención el hecho de que no hubiese ni un guardia y nadie tocara esas fotografías, el respeto era absoluto. Estaban a una altura donde se podían tocar, pero todos nos limitábamos a admirarlas.

He intentado hacer un proyecto así en Murcia, pero para esto no hay ayudas públicas, como siempre, y las fotografías de gran formato cuestan mucho dinero. Ante la situación, me metí en la asociación internacional Pon una foto en la calle, de la que soy la coordinadora en Murcia. Consiste en sacar fotos a la calle en el mundo entero el mismo día, aceptamos fotografías de cualquier persona, en papel fotográfico, incluso en fotocopias. Lo importante es transmitir que el arte está en la calle y la gente puede participar. Es nuestra forma de reivindicar que las instituciones tienen que poner más espacios para que todos los artistas puedan exponer, en una palabra, visibilizar a todos los artistas. ¿Por qué queremos una obra en una urna o en un pedestal?

¿Cómo nace el Festival Miradas de Mujeres, cómo explicarías qué es para quién no lo conoce, su alcance, su objetivo?

Para hablar de este Festival tengo que remitirme a MAV, organización Mujeres en las Artes Visuales, que ha propuesto este festival, lo ha promocionado,  ha salido de su seno. Se trata de una organización sin ánimo de lucro, que no tiene ningún tipo de ayuda pública, pero entre nosotras, las asociadas, sacamos adelante este festival. Se han nombrado directoras de Miradas de Mujeres en cada Comunidad Autónoma, a mí me lo han propuesto para Murcia, dije que sí altruistamente, quiero que quede muy claro, aquí nadie cobra nada. Lo que hacemos es ponernos en contacto con museos, galerías de arte, centros culturales y ellos eligen a sus artistas, sus conferencias, participan cada uno como quiera hacerlo. Aquí en Murcia tenemos la gran suerte, de que para ser el primer año y hacerlo en un mes y medio, porque fui la última que me incorporé al festival porque me lo pidieron muy tarde, tuve poco tiempo. La gran suerte es que Juan García Sandoval, anterior director del MUBAM, me dijo dónde podía comenzar mi andadura, y eso fue fundamental, me presentó al nuevo director del museo, también me puso en contacto con la Fundación Cajamurcia. Su gerente, Pascual Martínez, nos dijo el día de la presentación que nos apoyará el próximo año, aunque vuelvo a repetir que nadie apoya aquí económicamente. El apoyo es poniendo artistas, conferencias… Con todo esto, desde FMM, se hace un catálogo con las sedes de toda España y sus artistas, lo que permite que interactúen todas las artistas, todos los centros, los museos, todos nos vemos ahí dentro reflejados. Esto es importantísimo, porque hay que recordar que este festival no tiene sólo un alcance nacional, sino que además se ha hecho simultáneamente todo el mes de marzo, el mal llamado “mes de la mujer”, a mí no me gusta llamarlo así, el mes de la mujer son todos los meses del año, igual que el del hombre, yo no soy excluyente en ese aspecto. En este festival internacional nos vemos todos reflejados, vemos el arte, si nos metemos en internet en la web de MAV, dentro está Festival Miradas de Mujeres y ahí podemos ver  las obras de todos los artistas que han participado. Esta proyección ha sido muy importante.

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El objetivo es dar visibilidad y reconocimiento al trabajo artístico de las mujeres, ese trabajo es a nivel creativo, de comisariado, investigación y gestión. No olvidemos que hay mujeres que son gestoras de museos, comisarias, investigadoras. Es exactamente igual de importante que el trabajo del hombre. Ahora, aquí hay problemas, el hecho de que exista el Festival Miradas de Mujeres es fundamental hasta que la gente comprenda que lo que acabo de decir es así –la igualdad entre hombre y mujer-. La gente sigue pensando que existe esta igualdad porque vamos a votar el mismo día, pero eso no es cierto. En todos los ámbitos sociales, culturales, económicos y políticos, la mujer siempre está por detrás. Y esto puedo decirlo tranquilamente porque es cierto, las estadísticas lo demuestran. Pero el Festival Miradas de Mujeres ha ido más allá, hay estadísticas que demuestran que el 60% de los Licenciados en Bellas Artes en España son mujeres, pero sólo un 15% de estas mujeres exponen después. ¿Qué está sucediendo aquí?, sucede algo muy extraño, hay una diferenciación que tiene que hacerse visible. Puede que parte de estos datos se deban a cuestiones personales de la mujer –maternidad, etc, – pero todo no puede deberse a esto. Pero aún sucede algo mucho más grave, En la Feria Internacional de Arte Contemporáneo, ARCO, sólo el 4% de los artistas que exponen son mujeres, ¡eso es vergonzoso, y lo digo con todas las letras: vergonzoso! Y espero que a partir de este año se den cuenta las galerías, museos y centros culturales que esto tiene que cambiar de alguna forma, porque yo tengo una máxima que la digo en cada una de mis entrevistas, cada vez que doy una conferencia sobre mujeres en el arte, mujeres en la Historia y mujeres periodistas; cuando yo veo una obra, y voy mucho a museos porque me gusta mucho, nunca miro el nombre del autor primero, siempre miro la obra, y si me gusta miro el nombre. Muchas veces ya se sabe de quién es, evidentemente si están en un museo es más fácil saber de quién puede ser, si tienes conocimientos. Pero a mí me gusta mirar la obra, cuando se ha hecho, tienes que mirar la persona que lo ha hecho, y recalco el término “persona”, que puede ser hombre o mujer. Pero hay que mirar el Arte primero, y después saber quiénes son. No pido que se reconozca al artista o al profesional por el hecho de ser mujer, a mí se me ha discriminado por ser mujer, pero no se me reconoce por ser mujer. Tampoco estoy de acuerdo con la discriminación positiva. No estoy tampoco de acuerdo con la equidad, todos iguales, porque sería una utopía, sólo tiene que estar quien se lo gane, quien valga. El problema es que mientras no haya igualdad, hombre-mujer, esto no se va a llevar a cabo, es decir, que llegue a ser reconocido sólo quien valga, al margen de su sexo. A esto hay que darle un empujón, de ahí el Festival Miradas de Mujeres.

Para mí es triste que exista un Festival Miradas de Mujeres, porque debería existir un Festival Miradas de Arte, donde estuvieran integrados hombres y mujeres artísticamente, y ellos saben, en Murcia, que los adoro a todos, hay grandes artistas hombres. Yo no los discrimino, pero tienen que apoyar para que emerja el arte de las mujeres, que ellos saben que son muy buenas y que merecen estar al mismo nivel. Igualmente hay hombres que no son tan buenos y merecen estar por debajo de algunas mujeres.

Em la Región de Murcia este festival ha tenido nueve sedes: Centro de Recursos Juveniles, Cartagena; Museo de Siyâsa, Cieza; Fundación Casa Pintada – Museo Cristóbal Gabarrón, Mula; Centro Cultural Las Claras, Fundación Cajamurcia, Murcia; MUBAM (Museo de Bellas Artes de Murcia), Murcia; MURAM (Museo Regional de Arte Moderno), Cartagena; Universidad de Murcia – Unidad para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, Murcia; Museo de Ojós; y Museo de San Javier.

La sede del Festival de Cartagena ha sido la que ha hecho un programa más amplio, en el que ha incluido debates, performances y conferencias, incluso la proyección de la película Estrella griega, sobre una transexual, y presentada por Vera Navarro, que es transexual y rompe moldes. No es la típica transexual, que aparece en la película, ni la que estamos acostumbrados a ver, es filóloga y sabe explicar muy bien la situación de este colectivo. Ella en concreto nació hombre, pero es mujer, y además es lesbiana; lo dijo abiertamente durante el debate, y además señaló que dentro del colectivo de gays y lesbianas tampoco tienen claro el concepto de personas como ella. Sólo se conoce lo que se ve en las películas, que no es la realidad. A Vera Navarro la acompañaba Mar Sáez, que le está haciendo un documental fotográfico, titulado Vera y Gabriel, que ha obtenido ya algunos premios.

En la sede de San Javier hemos tenido a las artistas más jóvenes de toda España, de 14 a 17 años. Cuando me hablaron del Festival Miradas de Mujeres pensamos en las artistas más famosas o destacables para hacer el festival más interesante, pero lo bueno de San Javier es que las artistas eran las alumnas del instituto de arte. Al principio dudé, pero de lo que se trata es de que las generaciones venideras tomen el relevo, y me pareció genial. Sus compañeros les han apoyado para que ellas destacaran, sus profesores también, y estaban sorprendidas de causar expectación por sus obras, por el hecho de ser mujeres. Yo vi allí obras importantes. Ha sido una lección para la gente mayor, si los chicos jóvenes apoyan a sus compañeras esto quiere decir que hay futuro.

Quiero que quede muy claro, el mérito –del Festival Miradas de Mujeres– no es mío, ni de MAV, nosotras somos el soporte, la ayuda, las protagonistas son las artistas, las personas que altruistamente han prestado su obra; que si bien es cierto que se las va a conocer más, están dando un paso muy importante, hacer hueco para que vengan más mujeres artistas el próximo año. Esto tiene que salir por algún sitio, porque hay muchas mujeres artistas y son muy buenas.

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 ¿Cuál ha sido el papel de Juan García Sandoval, director del MUBAM durante años, en este festival de mujeres?

Me alegro mucho de que me hagas esta pregunta, lo primero es reconocer el mérito de Juan, tanto en la cultura en general, como en el arte, porque lo ha promovido mucho dentro y fuera del museo. Y además, el arte público, el arte de la gente que quería participar. Juan García Sandoval va a seguir siendo fundamental en la cultura aunque ya no esté en el Museo de Bellas Artes, va a seguir dando batalla muchos años. Él es una persona que no le basta con quedarse aquí, ha ido a muchas conferencias a lugares donde había feminismo, donde hay mujeres feministas que son artistas. A él lo han aceptado, cosa que no hacen con todos los hombres, porque él es empático totalmente con la mujer, entiende perfectamente nuestra situación y la defiende. Juan fue quien me guió, me dijo a quién me podía dirigir cuando comencé con Miradas de Mujeres, se ha portado como un gran amigo. A Juan se le requiere en otras ciudades donde la mente es más abierta que aquí, porque saben que él habla de la mujer. Ha dado una conferencia sobre Cleopatra, pero como “mujer fatal”, en el Festival Miradas de Mujeres.

¿Qué destacarías de la conferencia Ni putas ni sumisas: cuestiones de género, de la historiadora Rocío Abellán, dentro del festival?

Rocío Abellán nos dio una lección maravillosa a todos, yo hago conferencias de mujeres en la Historia desde diferentes ámbitos: arte, periodismo, fotoperiodismo… Pero ella nos habló, dentro de la categoría de mujeres artistas en la Historia, y me sorprendió. Habló de mujeres poco conocidas, de una manera muy académica, es muy importante, porque las mujeres somos académicas también. Casi todo se centró en mujeres pintoras, destaco los años ’30, donde las había más modernas que nosotras, más elocuentes. Yo siempre he defendido a las mujeres sufragistas, las que defendían el voto femenino. Ella nombró a la mujer pionera en transmitir arte con su cuerpo, fue la austriaca Valie Export con su performance Genitalpanik en 1969. Hacía fotografías y desnudos sorprendentes, se metía en lugares de hombres. La mujer a partir de los ’60 pasó de estar dentro del cuadro de un hombre  a ser productora de arte con su propio cuerpo, hacían performances con ellas mismas como transmisoras de arte.

Entevista: Francisco Javier Nieto

Fotografía: Fran Bécares

Lugar: Rectorado de la Universidad de Murcia

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Sobre el autor

Murciano del barrio de San Antón, soy Licenciado en Periodismo y Master en Radio. En el ecuador de mi treintena he trabajado en Onda Cero Murcia y Madrid, Onda Madrid, y los últimos años los he dedicado a la Gestión Cultural; soy medio Licenciado en Derecho, como muchos; y fui pianista en mis tiempos mozos, algo queda, al menos el gusto por la buena música. Pero sobre todo, soy amante de mi tierra, de su Historia, de su presente y su futuro.

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