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Paco Román (Neuman): “La música es mi vida, y todo lo que haga en ella no puede dar lugar a arrepentirme”

Paco Román, cantante, guitarrista y líder de la banda murciana Neuman. Tras muchos vaivenes de la vida, arrancó por estas calles un proyecto personal e intimista, una banda que escarba en lo más profundo de su ser y cuyo universo interior solo ve la luz cuando se cuelga una guitarra. Paco es feliz, lo dice abiertamente y aunque aparente ser tímido, introvertido y personal, por sus palabras desprende humanidad y sentido del humor. Radio 3 eligió The Family Plot, su segundo disco, como disco del año 2011 y, desde hace poco, han entrado esa espiral de composición, conciertos, giras y promos digna de grupos grandes. Su último álbum, Bye Fear/Hi Love, grabado junto a Ken Stringfellow, deja al descubierto que Neuman no es una banda cualquiera, que su influencia está lejos de cualquier frontera conocida. En el último año han dado unos sesenta conciertos por toda la geografía nacional. Quedamos con Paco en la plaza Santa Isabel de Murcia para que nos conduzca a hacer la entrevista al estudio de Antonio Illán, donde ensayan, graban y preparan las canciones del que va a ser el cuarto disco de Neuman. Son las diez de la mañana, el silencio que reina en el estudio queda cortado con nuestra entrada. Paco fuma, enciende las luces y nos invita a que nos pongamos cómodos. Comenzamos.

Parece que Neuman empieza a consolidarse en lo más alto del panorama nacional…

Estamos muy contentos, sobre todo por la cantidad de años que lleva Neuman. Parece que es un grupo que tiene cuatro años y nada más lejos de la realidad. Nace tras La Fábrica de la luz, en el 98, grupo donde estaba tocando con Fran Guirao y Javi Vox, de Second. Después, empecé en solitario con Neuman, grababa mis canciones: guitarras, bajos y baterías. Desde hace cinco años, Neuman empezó como grupo a trabajar y a componer, todo muy tranquilo, no teníamos prisa por nada. Ahora vamos a disco por año, parece que la corriente nos lleva y no paramos, vamos camino del cuarto disco. Creo que estamos en el mejor momento como grupo y yo, como persona, también. Va unido, todo fluye si estás bien personal y profesionalmente.

¿Que nuestra generación sepa más inglés que la de nuestros padres es la razón por la que en España ahora destacan bandas nacionales como L.A. Russian Red, Neuman, antes Marlango…?

El idioma en la música es algo universal. Con  La fábrica cantábamos en inglés, y con Neuman hemos cantado en español y en inglés. Antes, me gustaba meter una canción en español en cada disco. Ya no lo hago, y en el próximo no lo voy a hacer, porque no tengo ningún compromiso de cantar en español. Hay gente que lo valora mucho, me escribió el otro día alguien en Facebook diciendo que siempre había sido de música de fuera, que la música en español nunca le había gustado, y que cuando escuchaba una banda de aquí cantar en inglés, se interesaba pero que al final se daba cuenta de que no daban la talla. Me decía que ahora estaba flipando porque Neuman estaba en el playlist de la música que le gusta. Canto en inglés por comodidad, porque estoy acostumbrado y he hecho de mi forma de cantar mi forma de expresarme. Al final, la música son armonías y melodías y el idioma da igual. Pienso muchas veces en la canción de Police que dice “du du du, da da da” y te das cuenta que el pop y el rock es “du du du, da da da”.

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¿Cómo era el panorama musical en Murcia a finales de los 90? ¿Qué bares o discotecas frecuentabais? ¿Ha cambiado mucho con respecto a lo que hay hoy en día?

Todo era blues y rocanrol. Éramos el perro verde en el panorama murciano y fue muy complicado al principio. Tuvimos suerte porque nos fichó EMI. Mucha gente de aquí no entendía lo que hacíamos, había gente que decía: “aquí se hace blues y rock, ahora llegan estos y se los lleva la EMI” (risas). Eran los comienzos, como persona y como músico. Me estaba adaptando y conociendo el mundo. En Murcia, el rollo estaba en La Yesería, el Madre de Dios, el Underground, el SubPop, el Espiral que era de Dani Contraseña, un gran amigo de aquí y que siempre ha estado ligado a la música. Ponía la música que molaba, ponía Sonic Youth, y grupos que nos encantaban.

La fábrica de la luz: proyecto conjunto con integrantes de Second, ¿pioneros en Murcia?

Ahora escucho el segundo disco y me da muy buen rollo, era la época en la que salían Los Planetas, La Habitación Roja… Reconozco que nos equivocamos, podíamos haber grabado con otro sello más en nuestra línea, pero vino EMI y nos lo puso todo muy fácil, con dinero es siempre más atractivo que sin él. Y aunque no buscaba el dinero, (nunca lo he buscado ni lo buscaré, odio hablar de dinero en la música) estábamos aprendiendo y era una oportunidad que si dejaba pasar, sabía que me iba a arrepentir toda la vida.

Grabáis en Abbey Road.

No, el disco se grabó en los mejores estudios de España: en Sonoram, en Track, en Redled y en Vox, y se masterizó en Abbey Road, con Chris Blair, el productor de todos los discos de los Beatles. Dos años después se quedó sordo, y fue su hijo el que cogió las riendas del estudio. Hace seis años o así, murió.

¿Qué grupos eran vuestros referentes? ¿Fueron esas diferencias musicales la causa de que cada uno ahora siga su camino?

Cada uno tenía sus influencias, a Fran le gustaba mucho The Smashin Pumpkins, a Javi Radiohead, a mí también me gustaban pero, en esa época, empecé a investigar por grupos más Lo-Fi. Y cuando La Fábrica se dividió, yo empecé a escuchar grupos como Pedro the Lion, Lou Barlow, Sebadoh… Escuchas esos grupos y no tienen nada que ver ni con Neuman, ni con La Fábrica de la luz, pero sí que a la hora de cómo expresan su música, y en la forma en que la graban y la tratan, va mucho conmigo. Conocí esos grupos y tomé una decisión, tras cinco discos, multinacionales… Mi filosofía en la música era otra y si iba a Gijón quería tocar allí, no quería ir a Los40 a decir “hola, somos La Fábrica de la Luz”. Desde entonces me ha llevado muchos años componer, encontrarme a mí mismo, saber lo que realmente quería. No trabajando con esa premisa, pero dejándome llevar y pasando los años. Ahora llega el disco que estamos preparando para enero y si me pilla en este estado de maquetas, ensayos… Hace unos años estaría acojonadísimo, no tengo ni la mitad de las letras hechas, pero tengo una seguridad total en el disco, lo tengo todo en la cabeza (siempre lo he tenido en la cabeza en los meses previos a la grabación), pero éste más que ninguno. Coges mucha confianza, sabes lo que quieres expresar y sabes cómo hacerlo, todo es más fácil porque lo tienes muy claro. En aquella época nos decían: “grabad esto”, y nosotros lo hacíamos, ¿y si lo masterizas en tal sitio? “Ah, pues guay”, como si lo masterizabas en la casa de tu abuela. Vas descubriendo qué camino quieres seguir. Con EMI podría haber sido un camino que me lastrara toda la vida, me dijeron que si dejaba la banda a un lado y me quedaba en Madrid, todo pagado y muy atractivo, pero por otro lado pensé que no. Al final, la vida me ha dado la razón y di los pasos que tuve que dar, por muy putos que fueran. Romper un grupo después de doce años fue muy duro. Me alegro porque a Fran y a Javi les va muy bien en Second y ellos, seguro, se alegrarán de que me vaya bien con Neuman. Estoy donde quería estar y con el sello que quería estar, con los músicos que quería estar.

¿Ha sido importante la experiencia en grupos anteriores para que Neuman se muestre con una formación sólida y sin muchas variaciones?

Siempre hemos tenido muchos cambios de baterías. Es muy difícil en Murcia, donde la filosofía es distinta, encontrar gente que piense como tú a la hora de trabajar. Yo canto, toco la guitarra y dirijo al grupo, porque me siento capacitado y porque llevo muchos años con la misma paranoia, la misma obsesión, y lo tengo muy claro. No puedo estar parado ni un minuto. Es difícil encontrarte con gente que piense como tú y que remen en la misma dirección. Dos tiran más que uno, y es ahora cuando notas que todos estamos tirando mucho.

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¿Cómo empieza Neuman? Dejas la Fábrica y durante diez años compones la friolera de ciento cincuenta canciones.

¡Son muchas más! (risas) Hice el cálculo hace poco y salieron doscientas cincuenta. Muchos son bocetos o ideas, pero ahí están, grabadas. Es el proceso lógico y normal de alguien que vive para esto. No concibo un músico o un creador que tenga cinco obras en su vida. Dicen que Beethoven tenía doce, Beethoven no tendría doce, tendría cien mil, pero las que realmente trabajó durante sus años fueron esas doce, y ya es mucho trabajo porque componía para una orquesta. No concibo un artista que tenga pocas obras y que encima de todo, tenga que coger obras de hace cinco años. No significa que lo anterior sea malo. Los músicos tenemos la manía de que lo último es lo mejor y no siempre es así. Te vas dejando cosas en el camino que merecen mucho la pena, pero cada canción que nace es una experiencia nueva que tienes y una nueva forma de aprender a expresarte. Cada canción nueva es un grado más de experiencia que coges como creador a la hora de contar lo que quieres expresar. Por eso siempre lo último es lo mejor, aunque no lo sea. No es lo mismo hacer cinco cuadros en tu vida que hacer cien. Ya no solo por la técnica que vas adquiriendo. La técnica no es algo en lo que me haya fijado mucho, por suerte tengo la técnica suficiente para expresar lo que quiero, ni soy un gran guitarra ni un gran cantante, pero puedo expresar y tocar lo que tengo en la cabeza.

“La música, al menos para mí: emoción, belleza y creación en estado puro”. ¿En Neuman es, a veces, más importante el antes que el después de las canciones? Muchas veces parece que los compositores se sorprenden de que gusten sus canciones más o menos, parece que aquí estás soltando algo que llevas muy dentro.

Una palabra que no me gusta usar en la música es la sinceridad, pero es que va muy ligada. Para mí, las canciones son estados de ánimo, entiendo que hay músicos que intentan expresar un momento, una fiesta de una noche, un amor… En Neuman es distinto, lo que intento transmitir en las canciones son estados de ánimo. La prueba es que The Family Plot (dentro del disco con el mismo nombre), es una canción que empieza muy lenta, nostálgica y termina muy loca. Era lo que yo sentía en esos momentos. Ahora las composiciones son mucho más alegres y nunca han contado la historia de que fui a un bar a tomar una cerveza y vi a mi amigo… No, no es eso. Es verdad que hacemos música rock pero hacemos una música en la que da igual el instrumento, da igual la letra, da igual todo… es simplemente la suma de las armonías lo que crea un ambiente y una forma de pensar.

Háblame de la evolución en los tres discos, de un primer Plastic Heaven, más ambiental, más experimental, hasta el EP Bye fear/Hi Love, que es más compacto; y en medio el Family Plot, un poco a caballo entre los dos.

El Plastic Heaven fue el primero, un disco con herencia de lo anterior, canciones como Loopside, Brighton o La Yo, ya las tenía de años atrás. Es un disco muy largo, son catorce canciones, setenta y ocho minutos. Quise englobar todos los años que estuve componiendo. También hay mucha experimentación. Lo grabamos muy rápido, por sorpresa y por suerte quedó muy bonito. Es el primero, y en los primeros siempre estás probando. Lo grabé yo íntegramente, con mis micros y mis aparatos. The Family Plot es un disco mucho más maduro, en el que seguíamos con la misma formación y eso se nota, hay una compenetración muy grande, sobre todo en las canciones más suaves o más lentas como The Family Plot  o Ingrid, canciones que salieron en ese momento porque el equipo lo tenía muy claro, y al hacer un acorde, el otro te seguía. Es lo bueno de tocar muchos años con la misma gente. Cuando pasen los años, The Family Plot se va a quedar como un disco de culto, es el disco que más alegrías nos dio en cuanto a críticas, fue disco del año en Radio3. Lo pusimos gratis en internet y posteriormente se hizo la edición, igual que en el primero, todo era autoproducido y autofinanciado. Sí que creo que hasta el momento es el mejor de Neuman, no por canciones. En cada disco hay una canción significativa, del primero Sil Fono, principalmente, aunque Loopside a mí me encanta; del segundo, Bye Bye; y del último, es Bye fear/ Hi love. Pero claro, no significa que una sea mejor que la otra. Como concepto, The family plot es un disco muy grande y del que me siento muy orgulloso. En el último álbum, Bye fear/Hi love, se han juntado muchos factores: me fui a vivir a Granada y vinieron momentos de felicidad muy grandes. Es por eso que ha salido un disco más optimista. También es más directo, más de canciones de estrofas y estribillos, con ramalazos de lo que hacíamos en los anteriores, mucha progresión, como por ejemplo en You feel my heart. La distancia ha hecho que no podamos ensayar muy a menudo. Fue muy arriesgado, cambias un poco y piensas que a lo mejor la gente va a pensar que has dado un paso atrás y sin embargo se convierte en el disco más importante, con una diferencia brutal. Se ha vendido muy bien, se gastaron todos los vinilos, se hizo una reedición en CD y bueno, no ha parado de sonar. Al final, el tiempo me sigue dando la razón, y eso significa que tienes que hacer lo que te salga. Ahora hemos estado nominados a los Premios de la Música Independiente, a los Treinta y Tres de Radio3, a los mejores del año… Bye Fear/Hi Love lo ha cambiado todo.

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Para Bye Fear/Hi love, aparece Subterfuge, un sello que ha llevado a grandes bandas de rock nacionales como Dover,  Unfinished Sympathy…¿Qué es para vosotros estar con Subterfuge?

Pues eso es, este año ha sido tan brutal… Antes de fichar, hicimos un disco con Ken Stringfellow, también un vinilo que era algo que llevaba mucho tiempo queriendo hacer y de repente, en Radio3, empiezan a poner el disco a lo bestia, y como decía Julio Ruiz  de Disco Grande: “claro, estáis goleando y ha venido tal equipo y os ha fichado”. Subterfuge vio que el grupo, sin infraestructura ni nada, ya funcionaba y les gustamos. Somos un grupo muy de directo, de tocar mucho, he preferido defender todo en directo y eso para un sello, y para la música, es genial. Un sello independiente para un grupo que, ya de por si, era independiente. Ya no se centran en trabajos de estudio que conllevan cinco conciertos en un año, cada disco son cincuenta o sesenta conciertos al año. Subterfuge ha sido el colofón a un año alucinante, con su plataforma, su infraestructura… Y sumando que son una gente increíble, como personas, como equipo, es un sueño hecho realidad.

¿Hay mucho intermediario en la música?

Cada vez menos, antes estaban los sellos y los managers, pero ahora están solo los sellos, que hacen de managers. Los sellos de las ventas no ganan nada, los discos se venden en los directos.

Componéis en estudio y grabáis en directo, los grupos convencionales siguen el camino inverso. ¿Cuál es el motivo?

En Bye Fear/Hi Love hicimos muchas tomas en directo, porque nos gusta que mantenga el espíritu de cuando fue compuesto. No me gustan los discos milimetrados y secuenciados en los que se graba la batería por pistas y luego grabas el bajo, todo muy digitalizado, yo a eso lo llamo cirugía musical. Los discos me gusta hacerlos como se han hecho toda la vida: grabándolos en directo. Después haces unos recordings, y punto. Es más difícil, más complicado y más tedioso, pero muchísimo más agradecido. No busco que estemos sonando en radiofórmulas con un sonido pulcro y limpio, lo que busco es gente que con el paso de los años siga comprando tus discos y que si suena en alguna, genial, pero no voy a hacer la canción con el sonido para una determinada emisora. La música a mí no me debe nada, yo le debo mucho a la música. Me ha acompañado toda la vida y ha hecho que no esté más majara de lo que estoy, porque mientras estoy tocando estoy concentrado en lo que estoy haciendo y no estoy metiéndome con nadie. Si hago un cálculo de todas las horas en las que he estado tocando en toda mi vida, a lo mejor un año o dos han sido tocando y durante esos dos años, no he podido hacer otra cosa. Si no hubiera tocado, a lo mejor, me habría vuelto majara del todo y no podría haberme desahogado de ninguna manera.

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Al ser preguntado por la etiqueta que tanto gusta a la crítica, cuentas en ocasiones que Neuman se puede considerar minimalista y The Family Plot, toma su idea del cine de Hitchcock ¿hay algún contacto más con otras artes u otros estilos artísticos?

El minimalismo, musicalmente, viene relacionado porque hay canciones que a lo mejor duran siete u ocho minutos y es la misma nota todo el rato pero va creciendo y se le van añadiendo cosas. Hitchcock es el director de cine que más me gusta y yo pensaba, como me pasa siempre, que ese disco iba a ser el último, y la última de Hitchcock fue Family Plot, una película directamente relacionada con la familia. En el disco aparecían una canción dedicada a mi hija, a amigos, a mi padre, a mi madre… y me vino a la cabeza la película, la última película de Hitchcock, y mi último disco, al final no lo ha sido (risas). En ese sentido, es muy conceptual, aunque musicalmente no lo es tanto. Era una manera de agradecer muchas cosas a cada una de las personas que tenía cerca. En la edición física, la letra aparece escrita por cada una de las personas a las que iba dedicada, la de Ingrid la hace mi hija, la de Wandoworld, la hizo mi mejor amigo en Madrid, Javier Wandosell, y la idea era hacer partícipe a toda la gente que me ha ayudado siempre. Luego, con respecto a las etiquetas, nos han puesto etiquetas de todo tipo: shoegaze, minimalista, post-rock, folk… Al final, es rock, y me gusta que nos pongan muchas etiquetas porque significa que nuestra música es difícil de encasillar. Es verdad que Neuman sí que tiene ramalazos de todas esas etiquetas. Si escuchas el último disco, es muy pop.

Videos como el de La Yo, en el que recorres la calle Correos para acabar en el antiguo edificio de Correos en Murcia, Just a Lie en Madrid, Jane recorriendo en coche el camino desde el embalse de la Pedrera (Orihuela) hasta la Gran Vía de Murcia… ¿Tiene mucha importancia para las composiciones el lugar donde os encontréis?

Pongo un ejemplo: si tú escribes siempre en este espacio en el que te encuentras, llegará un momento en el que todo lo que te salga en este espacio será parecido. La mente es infinita y tú puedes componer y hablar dentro de un mismo espacio. Pero si no sales de aquí, y estás siempre aquí, vas a intentar hablar de lo mismo pero de distinta manera. Yo llevaba muchos años en Murcia, las canciones me salían muy bajoneras y a mucha gente le gusta eso de Neuman. Esa emoción siempre ha ido unida a mí, y eso no significa que haga Bye fear/Hi love y no siga emocionando, pero está claro que el disco tiene otro aire porque cambias de ciudad, ves otros paisajes, ves otras gentes y eso es vital. Ya no solo viajar, sino alimentarte de otras cosas para que tu discurso no siempre termine siendo el mismo, o que la forma en la que lo hagas, cambie. Sin duda, el Bye fear/Hi love viene relacionado directamente con un cambio geográfico, me voy a vivir a Granada porque me enamoré de una chica de allí. De esas cosas que pasan en la vida con cuarenta años y piensas que, o lo haces y das el paso radicalmente, o la cagas y lo pierdes todo. Por suerte la vida me ha vuelto a dar la razón. El próximo disco es aún más feliz que este.

Escuché en una entrevista que, en los dos primeros discos, tenías mucha mala leche acumulada.

Eso fue en Radio3, estábamos trabajando en el Bye Fear y estrenábamos Hell. Ángel Carmona, de Hoy Empieza Todo, nos decía que siempre estábamos con las notas menores, y nosotros le decíamos que es lo que salía. ¡No podíamos hacer otra cosa! Le enseñamos Hell y dijo: “Hombre, esta canción ya tiene más alegría” y le comenté: “he acumulado tanta mala hostia en los dos primeros discos, que en éste ya estoy relajado”. La primera canción que compuse para el disco fue Hell y el título se lo puso Carmona, en directo.

También leí a Ramón Rodriguez (The new Raemon, Madee) una frase que me gustó mucho. Decía algo así como que la música es el arte que más le llenaba porque era capaz de condensar, en tres minutos, más emociones que otras. ¿Estás de acuerdo?

Ahí puedes sobrevalorar algo y quitarle mérito a otro. Yo soy de los que piensan que a mí me dio por la música, pero también me podía haber dado por pintar, por escribir o por limpiar cristales, y todo tiene su arte. La fotografía tiene su arte, el periodismo tiene su arte, y ninguno es capaz de condensar más emoción que otro, creo que no. Hay gente (yo no me meto en ese saco), que ve un cuadro y se emociona. Y depende del proceso de aprendizaje de cada uno. Yo no soy de los que leen mucho, pero he leído y he llorado al nivel de cuando he oído alguna canción de Supertramp. La música es el arte más universal, pero no quiere decir que sea la mejor.

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¿Sueles llorar en los conciertos?

Sí, siempre, o casi siempre, si no lloro o no me emociono es porque algún problema hay, no estamos sonando bien o hay un fallo técnico. Me abstraigo, me meto en mi mundo, cierro los ojos e intento emocionarme yo, y es entonces cuando puedo empezar a emocionar a la gente. Si estás interpretando una canción por el mero hecho de interpretarla, probablemente será muy correcta, pero nunca pasará la barrera de llegar a emocionar. Y depende mucho de tu música, si tu música es para hacer el loco y divertir a la gente, tienes que divertir a la gente y lo tienes que sentir. Saltar en el escenario y tirar guitarras lo tienes que hacer de corazón, si lo haces de pose, se va a notar y no va a pasar la barrera de la genialidad. No es que intente llorar en los conciertos, pero las canciones se prestan a ello, me emocionan, en momentos puntuales del concierto. Por ejemplo, en Barcelona, con lleno en la Apolo, uno de los conciertos más bonitos que he hecho en mi vida. En Madrid, en la Sala Sol, el batería me tuvo que dejar la toalla y me escondí un poco (risas). Pero el concierto más bonito que he hecho nunca ha sido en Granada, allí me quieren mucho y fue un concierto en el que todo el mundo cantaba todas las canciones. En Ingrid, la canción de mi hija, me emocioné, dejé de cantar y siguió la gente. Ni a caso hecho, fue alucinante, espectacular.

Para el video de La Yo hicisteis una versión distinta.

Hay una en el disco, otra para el videoclip, y en directo hacemos otra. Hay una cosa que siempre me ha gustado, y es complicarme la vida. Pienso en hacer el videoclip, y en vez de coger la versión del disco y cortar y pegar, digo de hacer una versión nueva que conlleva grabar nueva batería, nuevo bajo, nuevas guitarras, otro piano… Siempre me ha gustado. Nunca ha supuesto una pérdida de tiempo, la música es mi vida y todo lo que haga en ella no puede dar lugar a arrepentirme.

Ahora vives en Granada, pero antes lo hacías en Murcia, donde, entre otras cosas, fuiste cámara en La Verdad y trabajaste en otros medios de comunicación. ¿De qué sirvió esa experiencia?

Influyó mucho a nivel personal, necesitaba hacer los deberes con mi profesión, con el mundo laboral. Aproveché que no estaba demasiado ligado al mundo de la música para seguir estudiando, me apetecía mucho. Todo lo que hago, me gusta hacerlo bien. A nivel de cámara era muy creativo, me sentía valorado y entré en una dinámica de gente que valora tu trabajo. Como cámara nunca miraba el reloj para ver qué hora era. Fue meterme en un mundo del que no conocía nada, echarle cojones (sic), coger una cámara que nunca había cogido y mira, ayer me vino a la memoria lo primero que grabé, estaba de guardia en 7RM. Cuando estás de guardia, te llaman y te toca ir donde digan, me tocó ir a Sangonera a cubrir un suicidio y cuando llegué están subiendo el cadáver a la camilla y se le cayeron las vísceras, horrible, luego fuimos  a un vecino a hacerle la típica entrevista  y yo con la cámara, temblando del susto. Imagina cómo salió la entrevista (risas).

¿Cómo aparece Ken Stringfellow en tu vida? (The Posies, REM, Big Star…)

El  otro día leí una cosa que me hizo gracia, venía a decir: “dale el disco a uno de tus músicos preferidos y de repente te llama para hacer algo juntos”, fue un poco así. No pasa todos los días. Grabar un disco con alguien a quien admiras, de otro país…nace una amistad y de repente terminas tocando con él. Hemos hecho una gira tocando con The Posies, y Ken Stringfellow ha tocado con nosotros en todos los conciertos. Claro, estás tocando y estás viendo ahí a Ken Stringfellow cantando contigo el Bye Fear/Hi Love, y lo que sientes es mucho respeto, y mucho acojone. Estás hablando de un tío que ha hecho ocho discos con R.E.M. ha tocado con BigStar, The Posies… Es un grande y admiro cómo vive la música. En un concierto en Murcia, él canta con un grupo que se llama The Indisciplines, me escribe por Facebook para ver si le podía dejar un ampli. Fui, le dejé un ampli y un disco. Al día siguiente, en su muro de Facebook puso: “Esta fantástica banda española entre Pink Floyd y 4AD”. Puso eso, le dimos las gracias y nos dijo que el Plastic Heaven le había flipado y lo llevaba en la furgoneta mientras estaba de gira por España. Le propuse hacer algo juntos y a partir de ahí fuimos intentando quedar. Con The Family Plot lo intentamos, pero no fue posible, y en el Bye Fear, cuadramos fechas y terminamos tocando juntos, haciendo una gira con The Posies, que es su grupo de siempre, y ahora en diciembre hacemos una gira con él por cinco ciudades en España y tocaremos canciones de The Posies, de Ken, de Neuman… Será una experiencia muy bonita.

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Has aparecido al frente de un festival solidario organizado por Abarca Shoes, ¿crees que la música puede ser un medio para que la gente colabore con estas causas?

Siempre que nos han llamado para colaborar, ahí hemos estado. Todo suma, y cuando se trata de apoyar a asociaciones que se dedican a ayudar a la gente, me sumo a lo que sea. Porque sí, porque no cabe hacerlo de otra manera y nos tenemos que sumar todos.

Queen es tu grupo favorito, ¿en qué aspecto se ve la influencia de la banda de Freddie sobre tí?

Queen es de mis grupos preferidos, como artista, Freddie Mercury sí que es mi favorito. En el mismo ranking de Queen puedo meterte a Lou Barlow de Sebadoh, a  Mike Kinsella de American Football, David Bazan… Pero en ese ranking hay un artista que sobresale, y es Freddie Mercury, porque no ha habido otro artista en la historia de la música como él. Hace poco hice un programa en Radio 3, en el que yo dirigía el programa y presentaba las canciones de mi vida, en una hora lo que dé tiempo, es el mejor programa de radio, el mío propio (risas) y contaba: “año 74, cuatro tipos de veintitrés o veinticuatro años, Mercury, May, Deacon y Taylor, hacen el disco Un día en las carreras, moriré y naceré cincuenta veces y no llegaré a los talones a esa gente”, es algo espectacular, de otro planeta, no porque tocaran mejor o peor, sino por lo que transmitían en esas canciones. Neuman no tiene nada de Freddie, es inimitable, a mí me ha influido no en cómo canta, sino en la forma en la que transmite lo que hace, en cómo se expresa.

Y para acabar vamos con una batería de topicazos:

¿Da el rock para vivir? A veces.

¿Concursos sí o no? En los concursos, siempre gana la mediocridad.

¿de no ser músico, serías? Ni idea.

¿Digital o analógico? Analógico.

¿Telecaster o Stratocaster? Me acabo de pillar una Strato, pero siempre he sido de Tele… Venga: 80% Tele, 20% Strato.

www.neuman.es

Entrevista: Ramón Gómez Ruiz

Colabora: Paula Sarasúa de la Bárcena

Fotografías: Lola Salinas

Lugar: MIA estudios. Algezares. Murcia

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Sobre el autor

nacido en 1987 en Murcia, arquitecto por título y músico por convicción.

Una respuesta a Paco Román (Neuman): “La música es mi vida, y todo lo que haga en ella no puede dar lugar a arrepentirme”

  1. Rafael says:

    Estupenda entrevista. Magnífico grupo. Por estas fechas siempre recuerdo el regalo a sus seguidores en Facebook del tema “West Silvertown”.

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